Casa Roshell

Casa Roshell

Por | 7 de diciembre de 2017

El cine siempre está anclado en una realidad: los relatos cinematográficos, más allá de ser ficción o documental, de tener tonos más o menos realistas, o de retratar sucesos actuales o épocas distintas a la contemporánea, son también manifestaciones de miradas propias de un tiempo. Así, lo trascendente del cine va mucho más allá de la pantalla, ¿por qué decidimos contar tal o cual historia en un momento particular? ¿Qué dice de nosotros la dirección de nuestra mirada?

Vivimos en tiempos donde, aunque todavía falta mucho por hacer, cada vez son un poquito más variados y explícitos los esfuerzos por retratar la diversidad: distintos cuerpos, distintos héroes y protagonistas, distintas maneras de desear, querer, vivir(se) y ver(se). La identidad y preferencia sexuales, si bien no son lo único que nos constituye, atraviesan toda nuestra experiencia, desde la manera en que nos relacionamos con otros de manera íntima, hasta la manera en que transitamos y somos percibidos en el espacio público. Para comenzar a comprender la diversidad, es necesario observar y escuchar. Es ahí de donde surge el valor de Casa Roshell, una cinta que, desde el intersticio entre documental y ficción donde se coloca, invita a repensar las barreras del género.

Todo sucede en el mismo lugar: Casa Club Roshell, donde se reúne toda una gama de personajes para vestirse, divertirse, dialogar, verse. Roshell es una mujer trans que poco a poco fue construyendo con más aliados este espacio seguro para la comunidad travesti y transexual. En Casa Roshell (2017) se recrean situaciones y conversaciones que pretenden visibilizar fragmentos de distintas realidades que confluyen en este lugar. Quienes colaboraron en estas recreaciones piensan y construyen su cuerpo frente a los espejos y las cámaras, en un acto de valentía y reafirmación para poco a poco defender un lugar que les pertenece. Cuando existir es una continua pugna por reconocimiento, una red de apoyo como ésta se vuelve especialmente necesaria.

Camila José Donoso (Santiago, 1988) les da voz a sus personajes para que puedan narrarse a sí mismas lejos de exotismos y morbo. Son mujeres que hablan desde sus propias cotidianidades, que recrean aquellos momentos que ellas eligen para representarse y así mostrarse frente a los otros y, a la vez, frente a ellas mismas. Todos vivimos en una constante construcción de la identidad, pero el proceso de estos personajes es inmediatamente visible. Partiendo de una serie de imágenes distintas: reflejos en los espejos, grabaciones de las cámaras de seguridad, retratos en la pantalla de un celular, terminamos adentrándonos en las narraciones que demuestran que una imagen nunca es sólo una imagen: ¿quiénes son las personas detrás de lo que vemos?, ¿por qué eligen, de entre toda su experiencia, narrar ciertos fragmentos?

Lo que hace la cineasta es acercarse lo suficiente a la intimidad cotidiana de estos personajes y permitirse escuchar. La horizontalidad que encontramos en Casa Roshell es producto de un diálogo y colaboración entre los sujetos retratados y el ojo que los mira. Sólo así se puede lograr, lejos de enfatizar las diferencias, que el espectador encuentre la oportunidad de reconocerse en sus búsquedas, luchas y deseos. Es necesario ampliar el espectro, derrumbar la arcaica idea de la normalidad, y es a través de retratos como estos que podemos acercarnos a esta visibilización. En el cine caben muchas más realidades, es momento de escuchar y observar.


Ana Laura Pérez Flores es licenciada en Comunicación Social por la UAM-X y coordinadora editorial de Icónica.  @ay_ana_laura