Posesión satánica

Posesión satánica

Por | 1 de julio de 2013

La principal diferencia entre Evil Dead (Sam Raimi, 1979-82) e Evil Dead (Fede Álvarez, 2013) parece ser el mundo. En las más de tres décadas que separan al remake de la original los espectadores se han vuelto más cínicos e insensibles, la tecnología ha transformado nuestra forma de ver e interpretar al mundo (el cine se ha trastocado profundamente, tanto en la cuestión narrativa como en la técnica) y, con esto, el cine de horror ha encontrado una mayor absorción en la industria comercial; es decir, hoy día el cine comercial ha digerido tanto tópicos como imágenes que antaño formaron parte de un cine de horror independiente, aunque lo ha hecho sin la carga subversiva.

De esa forma, mientras la versión original de Raimi peleó para conseguir su presupuesto y surgió del underground, su nueva versión contó con el presupuesto necesario (y más) y su concepción se cuidó y promovió dentro de los parámetros del cine comercial.

Así, vemos que el mundo entre ambas versiones prácticamente se convirtió en otro. La trascendencia de ese originalísimo filme de Raimi –conocido en México como El despertar del diablo– igualmente ha cambiado, porque hoy día es considerado una obra maestra.

Con esa revelación en mente, Fede Álvarez (Montevideo, 1978) considera su tarea como un honroso compromiso en el que es necesario respetar la obra, tomando la base y, a partir de ahí, intentar volverse loco. Y aunque hay que enloquecer, debe hacerse con cierta lógica –por mucho que esto parezca un oxímoron–. Hacia el final del filme, Álvarez enloquece un poco de más, pero el camino que ha llevado a ese punto se ha compuesto de grandes momentos, y es interesante ver cómo con el tiempo hasta las cosas más demenciales se tornan serias y respetables (aunque para ello debe haber algo de valor, como en este caso).

La grandilocuencia y exageración de la original se transformó en un ambiente infecto y ominoso, un reflejo simple de nuestro pernicioso mundo actual. Tal vez, en otro remake en 30 años, la experiencia tendrá que ser snuff.

 

Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 5, verano 2013, p. 57), y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.


Mauricio Matamoros Durán es editor de DC Comics. Colaboró con un ensayo sobre Gerardo Naranjo en el libro Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo: Ficción (2012).