Dos versiones de "Crónicas del otro Nor

Dos versiones de "Crónicas del otro Norte": Textos ganadores del Concurso Estatal de Crítica Cinematográfica Víctor Soto Ferrel 2025

Por | 17 de diciembre de 2025

En 2025 se realizó la primera edición del Concurso de Crítica Cinematográfica Víctor Soto Ferrel, convocado por el Foro de Análisis Cinematográfico en colaboración con el Festival Internacional de Cine de Ensenada y la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California. De un total de 24 textos provenientes de distintos municipios del estado, escritos por participantes con trayectorias y experiencias diversas, se premiaron tres y se otorgaron tres menciones honoríficas.

A continuación se presentan dos de los textos ganadores. Aunque ambos abordan una misma película, cada lectura se despliega por caminos formales y estilísticos distintos, al ensayar una manera propia de mirar, de escribir y de pensar las imágenes. Esa diferencia no es un accidente, sino el núcleo mismo de la crítica entendida como práctica de pensamiento y de escritura. Al mismo tiempo, los textos comparten ciertos rasgos: utilizan experiencias personales como una vía para alumbrar dimensiones cinematográficas y sensoriales del filme. En ese sentido, este concurso se configura como un espacio que pone en diálogo miradas, tonos y formas diversas de aproximación al cine.

 

Dime lo que sueñas y te diré quién eres: Crónicas del otro Norte de Miguel León

Daniela Hernández Morales, segundo lugar

cronicas del otro norte

Las emociones luego de despertar de un sueño son inexplicables. A veces, al despertar, quisiéramos contarle a alguien más lo que soñamos; es fascinante creer que, aun dormidos, podemos estar en un escenario distinto donde se anticipa cualquier situación. También hay otros sueños que guardamos, que se quedan ahí, almacenados en nuestra mente. Tendríamos nuestros motivos para callarlos, pero ¿qué pasaría si se los contaras a un desconocido?

El cineasta y guionista español, Miguel León (La dama del silencio: El caso de la mataviejitas), dedicó siete años al proyecto con el que buscó romper con las narrativas ya contadas un sinfín de veces en el séptimo arte. Lo nombró: Crónicas del otro Norte (2024), documental que retrata la historia de Chihuahua a través de los sueños de sus habitantes.

La tarea de León, o “El Extranjero” –como se hace llamar en el documental–, fue simple en su mecánica: instaló una cabina en el centro de Chihuahua donde, de manera voluntaria, jóvenes, adultos mayores y hasta niños, contaron los sueños que cargaban. Esto surgió luego de que él soñara con el lugar sin siquiera haberlo conocido. La opera prima del español no tiene personajes principales, secundarios ni antagonistas; mucho menos un guion, efectos especiales o una producción ambiciosa. Cerros, calles, carreteras, el cielo, el agua, transeúntes y postes de luz son las imágenes de la cinta, filmadas en blanco y negro con una nitidez real. La música evoca la melancolía, llegando a ser relajante, pero la verdadera fuerza emotiva reside en las voces de los soñadores, quienes de manera detallada y entusiasta, cuentan a Miguel León lo que pasa mientras duermen. No es sorpresivo este hecho, ya que el documental parece el collage de una sesión terapéutica donde León es sin duda el especialista y confesor.

Ser amiga de la princesa Diana de Gales, sentir una lluvia de sangre, convertirse en un plátano, acariciar un tigre, hablar con seres queridos que pasaron a mejor vida, hasta ver un pelotón de fusilamiento, soñar con el Diablo, un Cristo negro, un hogar en llamas, volar o contar monedas; estos son algunos de los sueños que León seleccionó para Crónicas del otro Norte. Son tan solo el 25% del total que escuchó, pues la demanda aumentó al grado de que una mujer acudió a las oficinas del gobierno municipal para pedir la extensión del permiso que “El Extranjero” necesitaba.

Para la selección, Miguel León recurrió a una técnica interesante que da sentido a su obra “lyncheana”. El español confesó haberse inspirado en la serie original de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks (1990-92/2017), no sólo en lo onírico, sino también en su peculiar narrativa: mostrar una escena aterradora, seguida de una romántica, luego una cómica, después una triste y finalmente una misteriosa, con el fin de mantener la atención del espectador. El director lo logra, pues como espectadores no tenemos la mínima idea de lo que los participantes sueñan y, al igual que Twin Peaks, el documental de León reúne a gente de un espacio que no sueña lo mismo, pero sí forma una memoria colectiva que marca la historia de un territorio.

Mientras Chihuahua realizaba el ejercicio de contar sus sueños a un desconocido, Miguel León cumplía su propósito: hilar las historias para conocer a Chihuahua a través del lenguaje onírico. Sin siquiera saber nombres, edades o géneros, “El Extranjero” retrató la otra cara del estado, un lado que difícilmente podría mostrarse en una postal, la noticia de un periódico local, un comercial turístico o un top de sitios por visitar en México.

Crónicas del otro Norte no es una carta de presentación turística de Chihuahua, es una reflexión profunda sobre sus habitantes y cómo se conectan de manera onírica. Este histórico espacio mexicano es un cielo de cientos de nubes que, al dormir, descansan de la cotidianidad. Sin reglas y fuera de la realidad, el dormir se vuelve un espacio imaginativo que, más allá del descanso, une a los residentes de Chihuahua con sus miedos, deseos o eventos desafortunados, enmarcando una fotografía única del territorio que refleja su verdadero ser. Curiosamente, en Chihuahua algunos temas en los sueños coinciden: un espacio creyente, histórico, fantástico, sombrío, silencioso, pero también estridente cuando los sueños se tornan en pesadillas. Resisten a la salvaje vida de día para poder vivir o luchar mientras duermen; mientras tanto el tiempo sigue corriendo. Después de Crónicas del otro Norte, me pregunto: ¿qué es lo que sueña la gente en Tijuana, ciudad donde vivo? ¿Se necesita de un sueño colectivo para poder conocerla o reconocerla? Parece ser que Miguel León logró su cometido; añoro conocer los sueños de mi ciudad.

 

Entre calles, el diablo y ciudades desconocidas: Crónicas del otro Norte de Miguel León

Laura Isabel Delgadillo Bermúdez, tercer lugar

cronicas del otro norte

Tenía doce años cuando conocí a Jesucristo. Aquella noche soñé con él. Estaba sentada a su lado. Los doce apóstoles estaban ahí. Era la última cena. Un ángel, igualito al de las pinturas, iluminó a todos. Sentía mucha paz. Recuerdo haber pensado que estaba muerta, así que le pregunté: “¿Ya me morí, verdad?” Él me contestó:  “No. Aún no es tu tiempo” Entonces, desperté. Estaba en mi cama con una fiebre causada por varicela. ¿Qué diría Freud? No lo sé, pero mi mamá, quien es muy sabia, me dijo que tenía treinta y ocho grados de calentura aquella vez.

Esa es la historia que hubiera contado en la cabina de los sueños al director y guionista Miguel León, quien una vez soñó con Chihuahua, como dice él, sin conocerla. Allá fue a colocar una cabina parecida a una salita de cine VIP. Se fue por tres años a recorrer Xicahua, origen toponímico de la palabra Chihuahua, cuyo significado, “cosa seca y arenosa”, contrasta con el enigmático onirismo de la mente, y una vez instalado cartografió la árida región desde una perspectiva profunda, íntima y cinematográfica.

Para el cine no es un tópico nuevo el hablar de sueños. Explorar a través de imágenes sensoriales y atemporales, que nos brinda la mente al dormir, es la esencia fundamental, que el mundo del cine construye desde el ojo del autor. El perro andaluz (1929) de Luis Buñuel y Los sueños de Akira Kurosawa (1990) de Akira Kurosawa, son el ejemplo de que el cineasta casi siempre busca comprender sus angustias, miedos y deseos, desde la magia de su lente fotográfica.

Así pues, retomando ese deseo por narrar el universo inexplorado de la psique humana, Crónicas del otro Norte realiza un trabajo de recopilación oral, que cambia por completo el concepto que uno tiene sobre los documentales. En La Dama del Silencio. El caso Mataviejitas (2023) y El secreto del doctor Grinberg (2020), el director Miguel León ya refleja su interés por experimentar con las diversas formas del relato desde la perspectiva más íntima de aquel que habla.

Para este su debut, no era suficiente un documental de propaganda turística, que mostrará la belleza de la ciudad. Era necesario narrar desde las voces que habitan dicho espacio. Voces que al ser escuchadas, inician el proceso de reconstrucción de la identidad de una frontera, más allá del incesante cruce al otro lado y el panorama de violencia.

En su entrevista con CineNT, el cineasta comentó su gusto por la serie de Twin Peaks (1990) como una referencia a esa estructura no lineal de su documental, tratando de no repetir ni “[..] tonos, ni secuencias. Es decir, si una es medio misteriosa, que la siguiente sea un poco cómica. Después de la cómica, me voy a una terrorífica. Después de la terrorífica a una un poco romántica. […]”  (León, 2025)

Así pues, entre calles, el diablo y ciudades desconocidas el espectador va encontrando sus sueños en los sueños de otros. El típico “me vi volando” se particulariza cuando escuchamos la realidad y los recuerdos de aquel individuo que lo cuenta. Se van creando lazos invisibles que nos unen a las personas de rostros desconocidos, pero que, al igual que muchos de nosotros, han perdido  un padre, se han enamorado o experimentaron la más profunda soledad.

Crónicas del otro Norte, ganadora a Mejor Documental en el Festival de Cine de Guanajuato 2024, nos cuenta la historia de Chihuahua y sus espacios desde una recopilación de sueños, de las casi trescientas personas que participaron en el filme. Miguel León, logra capturar la imagen de Chihuahua como personaje principal y nos comparte la maravilla de escuchar y ser escuchado en estos tiempos posmodernos difíciles de sonar.