La caza
Por Jorge Antonio Gutiérrez Flores | 1 de abril de 2013
Sección: Crítica
Pocas son las personas que en el quehacer cinematográfico son capaces de contar una historia con grandilocuencia y equilibrio entre sus elementos; una de esas personas es el director Thomas Vinterberg (Frederiksberg, 1969). Con su más reciente largometraje, La caza (Jagten, 2012), cinta que con una fotografía íntima, como si miráramos a través de una lupa, y una historia sólida, logra capturar al espectador desde sus primeros minutos y, me atrevo a decir, vuelve partícipe al público de ella, ya que uno termina padeciendo lo que ve en pantalla a sabiendas de que la historia se desarrolla en un lugar lejano, pero no por ello, ajeno.
Un pueblo pequeño donde todos se conocen, los lazos fraternales son más fuertes y la vida parece circular sin contratiempos, es el escenario perfecto para la puesta en escena. Es un tablero de ajedrez donde las piezas se van acomodando una por una hasta dejar en jaque mate al personaje principal, alguien con «corazón de oro», interpretado con sobriedad por Mads Mikkelsen (Lucas). Acompañado también de un gran ensamble de coprotagonistas, y en el caso concreto el de la dulce y a veces perturbadora Klara (Annika Wedderkopp), que con su mentira infantil, más no inocente, es la detonante de una espiral de intolerancia, violencia e infortunios en los que va cayendo el personaje principal.
Es muy interesante la metáfora que se desprende de la palabra “caza” en esta cinta, hecho que pasa de ser un ritual de iniciación de vida masculina adulta, a la captura de la bestia que acecha al pueblo, sin embargo, ¿será necesario atrapar al culpable? No, a Vinterberg no le interesa, es más, ni le interesa expiar de culpas al personaje principal, lo que le interesa es escarbar, poner al descubierto la psique y las reacciones humanas que, basadas en una verdad incompleta, estallan en violencia y miedo –respuestas primitivas ante la amenaza– para tratar de evitar que sus críos sean devorados por el lobo.
Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 4, primavera 2013, p. 54), y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.
Jorge Antonio Gutiérrez Flores es el coordinador de eventos especiales y tráfico de películas de la Cineteca Nacional.
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