¿Sabes quién viene?
Por Mauricio Matamoros Durán | 1 de septiembre de 2012
Sección: Crítica
El encierro parece perseguir de por vida a Roman Polański. Sea realidad o de ficción, la consigna con él siempre parece consistir en escapar del resto para lograr la integridad en la liberación.
Apenas hace un par de años, Polański (París, 1933) aún vivía en arresto domiciliario en Suiza, tras ser detenido con base en una demanda por estupro que desde tres décadas atrás latía. Las circunstancias ya son harto conocidas, pero ese momento es finalmente preciso para hablar de Carnage (2011, titulada en México ¿Sabes quién viene? –los signos de interrogación no los he puesto yo), el más reciente filme del cineasta, basado en la obra Le dieu du carnage (2007) de Yasmina Reza (París, 1959), quien al parecer se acercó a él para llevarla al cine.
En esta historia, Jodie Foster y Jon C. Reilly interpretan a Penelope y Michael, un matrimonio en apariencia un tanto liberal, y el cual se enfrentará con el matrimonio compuesto por Nancy y Alan, interpretados por Kate Winslet y Christopher Waltz. Las vidas de estas parejas neoyorkinas se encuentran tras la pelea en el parque entre los hijos varones de ambos matrimonios, pues de la manera más civilizada la primera pareja busca llegar a un acuerdo para que el hijo de la segunda se disculpe, pues en apariencia fue él quien provocó todo, al menos fue el que lastimó al otro.
El diálogo entre las parejas se vuelve intransitable y amargo. Seguros cada uno de su razón y visión de vida, el galimatías sonoro que interpretan en conjunto va creciendo hasta llegar al estallido más que verbal, y ya no sólo de pareja contra pareja, sino entre ellos mismos. De distintos orígenes y educaciones, los cuatro “adultos” se dejan llevar por la cólera permitiendo, así, que salgan aquellas emociones que permanecían guardadas en lo más profundo de cada uno de ellos.
El filme abre y cierra con los niños en el parque, mientras el resto del metraje se desarrolla y se filmó –de hecho– en tiempo real y en secuencia, en un gesto teatral y contundente, que toma dimensiones existenciales cuando lo comparamos con la historia de este director –quien, como sus protagonistas cuenta con muchas faltas y errores– pero, sobre todo, porque demuestra que la demencia parece ser la que rige.
Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 2, otoño 2012, p. 58), y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.
Mauricio Matamoros Durán es editor de DC Comics. Trabajó durante años tanto en Publicaciones como en Acervos de la Cineteca Nacional.
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