Machuca: Los culpables siempre somos los

Machuca: Los culpables siempre somos los mismos

Por | 26 de agosto de 2021

Sección: Crítica

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El cuarto largometraje del director chileno Andrés Wood nos presenta la historia de Gonzalo Infante y Pedro Machuca, dos niños cuya amistad será truncada por las diferencias sociales y económicas marcadas en el contexto de la caída del poder de Allende y la imposición de la dictadura de Pinochet.

El tiempo y el lugar en el que trascurre esta historia es el año 1973, en Santiago de Chile, donde se observa la transición del antes, durante y después de la dictadura militar. Los protagonistas tienen su primer contacto en el Saint Patrick’s College, cuyo director, el padre McEnroe, implementa un programa de integración estudiantil otorgando becas de estudio a un grupo de niños de escasos recursos el cual pertenece Pedro Machuca.

La consecuencia de este programa es el choque de dos clases sociales: los niños nuevos son discriminados y atacados por algunos de sus compañeros. Una de las escenas que marca esta pauta es la de la piscina: los estudiantes ricos tienen pantalonetas del mismo color, mientras que los otros tan sólo usan su ropa interior y por ello son objeto de burlas. La ausencia de un uniforme hace que sean distintos y por ende no bien recibidos.

La situación se vuelve compleja cuando el matón del colegio quiere que Gonzalo golpee a Pedro, pero este se niega y trata de disipar el enfrentamiento. Esta acción hace que surja una relación de amistad dentro de la cual entra una tercera persona: Silvana, prima de Pedro, una niña huérfana de madre, con carácter fuerte y transgresor, quien por las condiciones de precariedad tuvo que dejar a un lado el estudio para poder trabajar y así sobrevivir junto a su padre.

En el desarrollo de la película podemos observar que las interacciones que tiene Gonzalo con Pedro y Silvana le sirven para conocer de primera mano la realidad de la sociedad chilena de ese entonces: el conflicto entre el Partido Nacional y la Unión Popular. Dentro de las manifestaciones de cada partido los niños venden banderas y cigarrillos junto a Willy, el padre de Silvana, en estos escenarios Gonzalo escucha las arengas del Partido Nacional («Allende, la patria no se vende») y las de la Unión Popular («Allende, el pueblo te defiende»). En esta dualidad, el niño no puede tomar una postura llegando al punto de admitir su condición privilegiada para poder salvarse de la violencia que irrumpe en la vida de sus amigos.

Merece la pena subrayar que el director nos otorga una lupa sobre la desigualdad económica que lamentablemente persiste en la actualidad, esto a través de las condiciones y comportamientos de las familias de los niños. Aunque Machuca (2004) representa la historia chilena, también puede representar la historia de Latinoamérica, donde los prejuicios recaen en las condiciones económicas de las personas, al igual que sus posturas políticas.

En cuanto a los escenarios, Wood (Santiago de Chile, 1965) nos dirige a un barrio de ladera cercano a un río, un sitio precario que se evidencia en los materiales de las viviendas y la carencia de un buen servicio sanitario. Por ejemplo, en la primera visita que hace Gonzalo al hogar de Pedro: su reacción es incomodidad y asombro al confirmar las condiciones de su amigo; rechaza la merienda ofrecida por la madre de Pedro y se acerca con asco al baño, que es una letrina maloliente.

Otro escenario es la casa de Gonzalo, la cual se intuye que pertenece un barrio de clase media, en donde tienen una empleada de servicio y los víveres se suplen con los artículos obtenidos en el mercado negro que surgió como un efecto indeseable de las políticas económicas de Allende. La particularidad del hogar es el conflicto entre los padres y la infidelidad por parte de María Luisa, la madre, una mujer vanidosa y prejuiciosa. Tal como sucede en la manifestación del Partido Nacional, en donde las amigas de la mujer atacan a Silvana después de escupir su parabrisas y María Luisa interviene con un discurso violento y racista.

El punto de quiebre ocurre cuando la realidad de los niños es alterada por la ocupación militar. Gonzalo y Pedro son testigos de cómo su mundo es modificado por las reglas de un Estado opresor. Primero, con el cambio de las directivas del colegio, en donde el nuevo rector quien es un militar que afirma tener como función principal poner orden a las cosas que han ocurrido en dicho sitio, teniendo como consecuencia la expulsión de algunos alumnos, el corte de cabellos y el cambio de las creencias. Por otro lado, el barrio donde reside Pedro es objetivo militar y Gonzalo en búsqueda de su amigo presencia cómo los militares atacan a los habitantes sin consideración alguna, mirando por última vez a su amigo, y el asesinato de Silvana.

Machuca es una película que sirve de testimonio de cómo una sociedad fragmentada padece las atrocidades de una dictadura. En donde la indiferencia y el clasismo condenan la inferioridad del otro, el que no tiene oportunidades. Aunque han pasado diecisiete años del estreno de esta obra, somos testigos de que la brecha de la desigualdad sigue vigente, como en el caso del acceso de la tecnología para acceder a clases, una particularidad que vivimos en esta nueva realidad con la pandemia. No podemos desestimar que ámbitos como la educación, la inclusión y la justicia han mejorado, pero los restos del totalitarismo han querido resucitar en pequeños focos, materializados en masacres estudiantiles, desapariciones y hechos impunes.

Por último, destaco el valor de la película como una herramienta para la memoria, ya sabemos que el olvido es el primer paso para repetir los errores del pasado, esto me hace rememorar el cambio que se observa en una pared. Antes de la dictadura (al inicio de la película) encontrábamos el escrito «NO A LA GUERRA CIVIL», durante el golpe militar el escrito es modificado «A LA GUERRA CIVIL», y tras la llegada de la dictadura (al final de la película) la pared está completamente pintada, como si nada hubiese ocurrido y la normalidad reinara en las casas.


María Fernanda González García estudia Literatura en la Universidad del Valle. Ha colaborado en el espacio Cinéfagos de El Colombiano y la revista de cine colombiano Canaguaro.