¿Puede una producción cinematográfica ser ecológica?
Por Jimena Ayala Rabadán | 25 de mayo de 2026
Sección: Opinión
Temas: Audiovisual ecológicoAudiovisual sustentableCine ecológicoCine sustentable
Aunque parezca sorprendente producciones del tamaño de Duna: Parte dos pueden ser sustentables.
Imaginemos por un momento que somos actores y nos convertimos en personajes de una superproducción[1] cinematográfica… Es el año 2160, y formamos parte de un grupo selecto de astronautas que viajan cada mes a la Tierra desde la colonia lunar para evaluar el estado actual del planeta después de la gran destrucción ambiental del año 2080. Para poder llegar hasta la Tierra, nos subimos a una nave pequeña, similar a un carro, capaz de navegar los 384,400 kilómetros que separan al satélite de nuestro antiguo hogar.
Si esta película hipotética fuera filmada como cualquier otra superproducción de Hollywood, generaría emisiones de carbono similares a 27 viajes ida y vuelta entre la Luna y la Tierra. Según la Alianza de Entretenimiento Sostenible (Sustainable Entertainment Alliance, SEA) las superproducciones generan un promedio de 2,996 toneladas de dióxido de carbono (CO2) lo que es equivalente a recorrer poco más de 20 millones de kilómetros en un carro promedio, equivalente a 54 veces la distancia entre la Tierra y la Luna.
El cine no es simplemente un medio de entretenimiento. Las producciones cinematográficas tienen el poder de generar cambios de hábitos en el consumidor desde la narrativa que plantean. Las industrias del tabaco, la moda y los alimentos, por poner algunos ejemplos, lo saben y se han aprovechado de esto para vendernos sus productos. Pero también el cine nos invita a la reflexión. Cuando es utilizado como medio de comunicación de injusticias y problemáticas nos permite saber más sobre otras culturas, formas de vida y también puede ser perpetuador de hábitos y estereotipos tanto “positivos” como “negativos”. Así también la narrativa puede hablar de problemas ambientales, o mostrar hábitos sostenibles, cómo mostrar a un personaje rellenando su bote de agua reutilizable. Pensándolo así, el ejemplo de la película de los astronautas sería un tanto irónico, ya que, tiene un mensaje de distopía ecológica que nos puede hacer reflexionar y cuestionarnos sobre el estado actual del mundo, pero al construir este mundo ficticio, esta película está contribuyendo a la producción de desechos, quema de combustible, y uso de recursos que terminarán, a su vez, contaminando el planeta. Así, la industria del cine puede contribuir a cambios desde la narrativa invitándonos a la reflexión y a perpetuar hábitos ecológicos, pero también puede hacerlo de manera sostenible desde su filmación.
La industria audiovisual mexicana ha crecido en los últimos años y con esto también su impacto sobre el medio ambiente. La buena noticia es que, así como otros sectores, las producciones cinematográficas también se están subiendo al tren de la ecología para volverse espacios más sostenibles. La pregunta ahora sería cómo puede una producción cinematográfica ser más ecológica. Para esto veamos algunos ejemplos puntuales de películas donde se tomaron decisiones que, vistas desde los ojos de la sostenibilidad, generaron un gran impacto ambiental.
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Producto interno bruto anual de producciones audiovisuales en México hasta 2024 (sólo producciones en medios masivos).[2]
El renacido (The Revenant, Alejandro González Iñárritu, 2015) es un buen ejemplo de la huella de carbono que genera el transporte en las producciones. En esta película, después de perder el invierno en Canadá, se mudó hasta el otro lado del mundo, a Argentina, para permitir que las últimas escenas tuvieran nieve en ellas, emitiendo casi una tonelada de CO2 por pasajero. El transporte aéreo en las películas conforma aproximadamente el 24% de su huella de carbono.
Otra área importante de sostenibilidad en el cine son las escenografías, vestuarios y demás utilería, que se suele desechar después de utilizarse solamente para unos minutos en la gran pantalla. Un ejemplo de esto podrían ser películas como Batman (PolyGram/Tim Burton, 1989), para la cual se construyó una ciudad completa que después desapareció. ¿Qué pasa con esas ciudades efímeras cuando termina la producción? Para este aspecto la SEA tiene una guía para dar ideas sobre cómo reutilizar los elementos o también sobre cómo donarlos o desecharlos al final para minimizar su impacto.
Hoy muchos efectos especiales se pueden realizar en postproducción, reduciendo el impacto ambiental de explosiones e incendios que liberan gases y tóxicos al ambiente. Existen casos excepcionales como el de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) para la que el gobierno filipino permitió que se quemara una selva real utilizando gasolina y explosivos. Poner atención a cómo producimos los efectos de las películas es también una forma de reducir su impacto ambiental.
¿La sostenibilidad limita la creatividad?
Probablemente esta sea una pregunta que se piense después de escuchar sobre los ejemplos mencionados arriba. ¿Habrían estas películas sido las mismas sin este tipo de situaciones? Probablemente no, pero ¿podrían haber sido películas igual de importantes haciendo cambios en los procesos y otras escenas con protocolos de sostenibilidad? Lo más seguro es que sí. La invitación es a hacer un análisis de los puntos en los que se gastarán recursos y procurar reducirlos, reutilizarlos, reciclarlos o donarlos al final, para alargar la vida útil de estos. La idea no es limitar la creatividad, sino analizar qué aspectos sí se pueden cambiar, y hacerlo. Sólo se necesita tener un poco de imaginación y planeación previa.
La sostenibilidad en el sector cinematográfico hoy
Hoy existen varias organizaciones como SEA , Filmmakers for the Future, Ecoproud y Albert, por mencionar algunas, que presentan diferentes propuestas de herramientas, infografías y que incluso han publicado análisis sobre la sostenibilidad del sector.[3] [4] También existen propuestas como los “Green Seal Awards”, que son premios que otorga la Environmental Media Association (EMA) donde, las producciones deben cumplir con 100 de 200 puntos ecológicos de una lista para recibir el premio estándar o 150 de 200 para recibir el premio “gold”. En su página de internet se puede ver la lista de producciones a las que han otorgado este sello, e incluso se pueden ingresar películas para poder ser candidatas a recibirlo. Algunos ejemplos de nominados para el 2024 fueron Duna: Parte dos (Dune: Part Two, Denis Villeneuve, 2024) y The Marvels (Marvel/Disney, 2023).
México no se ha quedado atrás. Existe ya una iniciativa llamada Greener, que integra al grupo de trabajo de una producción a personas que apoyan en el área de sostenibilidad, haciendo este trabajo “extra” más sencillo para todos.
Mi experiencia, cómo hacer una producción más ecológica
Aunque yo no me dedico al cine, ni a la producción audiovisual, inicié mi camino en esta área con una pequeña producción sostenible, Homo plastikus (2025), que llegó de manera inesperada. Un día vi una convocatoria de “Plastic Kills… Again!”, de la ONG Plastic Pollution Coalition, que trabaja en el área de sostenibilidad. Pedía cortos de cinco minutos de terror que hablaran de los plásticos y que además fueran producidos de manera sostenible. Yo me dedico a la salud ambiental y trabajo en el área de plásticos y salud, por lo que era el proyecto ideal para hacer en conjunto con mi novio, que hace cine. Así que con la experiencia de él y sus amigos en el cine, y con la mía en sostenibilidad armamos un equipo, donde además de los tradicionales productor, fotógrafo, sonidista, director, etc., incluimos un puesto nuevo: la encargada de sostenibilidad. Esta persona se dedicó a ver, desde la preproducción, qué áreas podrían ser susceptibles a cambios para disminuir nuestro impacto ambiental. Como todos están siempre muy ocupados en su trabajo, sabíamos que tener a una persona encargada del área de sostenibilidad era de suma importancia. Aunque no es indispensable, recomiendo ampliamente tenerla en aquellas filmaciones que quieren comenzar a incurrir en estos espacios verdes.
Junto con la persona encargada de sostenibilidad, dirección, producción y fotografía nos reunimos a evaluar el proceso de filmación y las diferentes áreas en las que podríamos trabajar para disminuir nuestro impacto ambiental. Como contexto, éramos un equipo de 15 personas, 8 actores y 4 extras, y teníamos un total de 5 días de filmación.
Estos son algunos ejemplos que realizamos durante la filmación:
– Para el agua, conseguimos un garrafón y pedimos a todos los integrantes del equipo que trajeran sus termos y tazas para poder beber café y agua. Además de esto incluimos algunas tazas reutilizables para los despistados. Con esto ahorramos un aproximado de 84 botellas de plástico.
– Para la comida, la persona encargada del catering, realizó las compras a granel en el mercado, ayudando a generar menor cantidad de residuos en empaques. Incluimos opciones vegetarianas en todos los menús y preferimos usar pollo en vez de otra proteína animal,[5] ya que es la que menor huella de carbono tiene. También, todos los platos y cubiertos usados eran reutilizables.
– Para el transporte decidimos intentar usar la menor cantidad de carros posible. Para hacer más eficiente la ruta por las mañanas, nos veíamos en una casa céntrica y nos movíamos a la locación todos juntos en sólo tres autos.
– Por último, tomamos en cuenta, a lo largo de toda la filmación, los residuos que se generarían. Para este proyecto nos prestaron el área de enseñanza de un hospital en la ciudad de México. Ellos nos brindaron todos los insumos de plásticos hospitalarios desechables utilizados como guantes, gorros y filipinas, que eran productos que el mismo hospital ya no podía utilizar, ya sea porque tenían fecha de caducidad vencida o habían sido abiertos y ya no podían ser utilizados en pacientes reales. Así, durante la filmación le dimos un segundo uso a productos que, de otra manera, hubieran sido tirados a la basura. Los residuos orgánicos se hicieron composta, y los pocos residuos generados como cartones de leche, algunas latas y papel se separaron y se mandaron a reciclar.
Para poder lograr que todos los procesos salieran bien, se requirió que todo el equipo estuviera enterado de los diferentes sistemas de agua, residuos, alimentos y transporte que habría en la filmación y contar con su apoyo a lo largo del proceso.
Aunque nuestra filmación fue pequeña comparada con otras decidimos ser ambiciosos y generar un plan que abarcara varios aspectos sustentables. Otra forma de comenzar puede ser elegir un único punto para iniciar, por ejemplo, eliminar platos desechables, y cada vez ir agregando en cada nueva producción más procesos ecológicos. Lo importante es iniciar.
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Actores de Homo plastikus tomando café en tazas reutilizables.
Narrativa ambiental
Por último, otro punto importante sobre el que se puede trabajar para hacer una producción más sostenible es en la narrativa. Esto es, cómo incluir de manera natural en la historia a personajes haciendo procesos ecológicos. La diferencia entre hacer una escena en una sala de juntas y que todos tengan un vaso desechable frente a ellos, o hacerla y que todos tengan termos de metal o vasos de vidrio, o mostrar al personaje principal acudiendo al trabajo en bicicleta en lugar de usar su propio auto. Tanto Albert como los Green Seal Awards tienen en su página ejemplos de acciones ecológicas que pueden hacer los personajes en diferentes situaciones. Estas pueden servir de inspiración si se quiere incluir este tipo de escenas en las películas y series.
También existen iniciativas como “Flip the Script on Plastic” de la Plastic Pollution Coalition donde también se han realizado esfuerzos para cambiar la manera en la que se muestra la sostenibilidad en pantalla.
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Escenas de Sólo asesinatos en el edificio (Only Murders in the Building, Steve Martin y John Hoffman, 2021 a la fecha), donde se utilizan botellas reutilizables como parte de la vida de los personajes.
Extra: Algunas áreas que podrían mejorar
Antes de concluir con este artículo, me gustaría agregar que existen dos procesos actualmente en la lista de los EMA Green Seal Awards y en SEA, que considero, desde los puntos de vista de la ecología y la salud, que no son realmente ecológicos pero se están realizando como si lo fueran y forman parte de la lista que estas empresas brindan a la industria del cine. La primera de estas recomendaciones, es usar “biodiesel” para las plantas eléctricas en set. Este combustible proviene de plantas en lugar del petróleo, lo que supuestamente lo hace “más ecológico”, pero al quemarlo produce la misma cantidad de gases de efecto invernadero y eso sin contar la cantidad de pesticidas y agua que se utiliza para cultivar estas plantas.[6] La segunda recomendación es el reciclado de plásticos. Utilizar plásticos y decir que se mandan a reciclar no es realmente ecológico, ya que el reciclado del plástico libera muchas sustancias tóxicas, además de que muchas veces no se recicla, sino que se incinera y se utiliza como combustible en cementeras y otro tipo de plantas industriales, liberando gases contaminantes por la quema de estos productos. Lo ideal es disminuir la cantidad de plásticos que usamos lo más que podamos y sustituirlos por otros materiales, o en su defecto reutilizarlos la mayor cantidad de veces posibles.[7] A diferencia de los plásticos, el reciclado de otros elementos como el cartón, metal y vidrio, aunque también hay que optar primero por los artículos reutilizables, si son reciclables.
¿Qué sigue?
De pronto, podría parecer que la utopía de que todas las empresas realicen procesos ecológicos es imposible. Los fenómenos de cambio climático y contaminación son abrumadores, dando la idea de que “ya no hay nada que hacer” y que lo único que queda es formar esa colonia en la Luna de la que venían nuestros personajes al inicio, porque la Tierra ya no será habitable en un futuro cercano. La idea de este artículo es invitar a que todas las personas que trabajan en la industria cinematográfica, incluyan tantas acciones ecológicas en sus producciones como les sea posible y que cada vez sean más. Existen ya muchos recursos para poder comenzar, lo importante es dar ese primer paso. Dejemos las distopías de combustibles fósiles y cambio climático para la pantalla y hagamos que la sostenibilidad sea la nueva normalidad de todas las producciones futuras.
Jimena Ayala Rabadán es médica con maestría en Salud Pública y Salud Ambiental dedicada a los problemas relacionados con plásticos y salud y sostenibilidad en el sector salud. Trabaja en la ONG Acción Ecológica México en proyectos sociales y de política ambiental. Escribió y dirigió el corto Homo plastikus (2025).
[1] Según Arup (consultoría ambiental) las superproducciones, en inglés tentpole productions, son aquellas con presupuesto igual o mayor a 70 millones de dólares.
[2] Secretaría de Economía, “Industria fílmica y del video, e industria del sonido | Subsector 512”, página web de la institución, México, sin fecha.
[3] Sustainable Entertainment Alliance, Carbon Emissions of Film & Television Production, 2020–2022, Sustainable Entertainment Alliance, Los Ángeles, 2023.
[4] albert, BFI y Arup, A Screen New Deal: A Route Map to Sustainable Film Production, albert, The National Lottery, BFI y Arup, 2020.
[5] Ver M. de Vries y I. J. M. de Boer, “Comparing Environmental Impacts for Livestock Products: A Review of Life Cycle Assessments”, Livestock Science, volumen 128, número 1-3, marzo de 2010, pp. 1–11.
[6] Ver Hafiza Hafza Waseem, Asma El Zerey-Belaskri, Farwa Nadeem, e Iqra Yaqoob, “The Downside of Biodiesel Fuel—A Review,” International Journal of Chemical and Biochemical Sciences, volumen 9, Organización Científica Internacional, Faisalabad, 2016, pp. 97-106.
[7] Ver Plastic Pollution Coalition, “Plastic ‘Recycling’ is a False Solution to Plastic Pollution”, página web de la institución, 4 de junio de 2024.
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