Viento aparte

Viento aparte

Por | 30 de Julio de 2015

Sección: Crítica

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La mirada adolescente es un recurso común en el cine mexicano. Nada de raro en ello: la adolescencia es fascinante, aunque duela, y sus años divididos entre la búsqueda y la infinita vulnerabilidad significan una exposición sin bloqueador solar a la experiencia del mundo. Ojos que se caen como los dientes de leche. Ojos que salen. En un país como México, en el que la fragmentación social y la crisis económica y política han rebasado los límites de la televisión, los periódicos y el Facebook, el despertar adolescente también implica una postura.

En Viento aparte (Alejandro Gerber Bicecci, 2014) los protagonistas, Omar (Sebastián Cobos) y Karina (Valentina Buzurro) son hijos de familia: clasemedieros, urbanos, tecnológicos, y sobre todo, chilangos. Tras la embolia de su madre durante unas vacaciones familiares en la costa de Oaxaca, los hermanos quedan a la deriva, con poco dinero y enfrentados a la única misión de regresar por su propia cuenta a la ciudad de México en un viaje que se convierte en un sendero por el “México profundo” y que contra los primeros pronósticos termina en la casa de su abuela, en Paquimé, Chihuahua.

El catálogo de diversidades socioculturales comprendido en esta odisea clásica convertida en road movie a la mexicana –con conciencia social– va del encuentro con el mundo indígena y la migración, el descubrimiento de la sexualidad (de burdel) y la violencia inaudita del narcotráfico, a la alusión directa sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. La historia, de hecho se proyecta como una síntesis en el fondo optimista de los complejos problemas que aquejan al agitado México de nuestros tiempos, pero su traducción al cine es más bien deficiente. Sin contar la lógica celeridad argumental de reducir varias anécdotas y a poco más de 2,000 kilómetros a una duración de 99 minutos, como en otras películas mexicanas de viajes de descubrimiento (me viene a la mente Un mundo secreto [2013], de Gabriel Mariño, también de temática adolescente), en Viento aparte no deja de percibirse algo de impostado; algo que seguramente se percibiría menos si se tratara sólo de una buena novela de bolsillo.


Gustavo E. Ramírez Carrasco estudió Antropología Social y se especializa en cine documental. Es editor en el Departamento de Publicaciones y Medios de la Cineteca Nacional.