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El recorte presupuestal a la cultura y el cine

Por | 8 de Noviembre de 2016

En Icónica creemos que entre las responsabilidades de los gobiernos está apoyar a la cultura o, en el peor de los casos, fomentar condiciones para que se desarrolle. Lo segundo no pasa en México porque el Estado, al menos en el discurso, se asume como responsable del ramo. Sin embargo, el anuncio de un recorte presupuestal a la cultura para 2017 aún mayor que el que se realizó en 2016 es un importante motivo de preocupación. Este año, la flamante Secretaría de Cultura recortó proyectos en todas sus instituciones –las que tuvieron, en muchas ocasiones que recurrir a apoyos privados que a menudo se empantanan en el área Jurídica, incluso firmados ya por sus aliados–, tiene retenido el dinero de una infinidad de beneficiarios de sus programas de becas a la producción cultural y tuvo a su muy amplia base de trabajadores por honorarios –no hay datos concretos, pero algunas de nuestras fuentes hablan de hasta un 75% de los empleados de algunas instituciones– sin pago por cinco meses o más.

La pregunta general es si tan siquiera valió la pena pasar de un Consejo a una Secretaría de Cultura. Pero en específico, para los fines de este medio, lo relevante es cómo afecta esto al cine mexicano. Nos pareció fundamental abordar el tema mientras el Congreso discute el presupuesto del año próximo y recurrimos a tres cineastas: Julio Hernández Cordón, Eugenio Polgovsky y Carlos Reygadas.

1) Con el recorte presupuestal que se pretende hacer en el ámbito cultural, ¿cuáles serán las posibles consecuencias en el cine?

Julio Hernández Cordón: Menos películas, películas más pequeñas o sólo películas con objetivos comerciales. Los creadores o artistas son el sector de la sociedad que denuncia, expone o juzga sin intereses políticos o comerciales. Parece más bien una medida para anular el retrato de México y sus complicaciones. No entiendo el porqué del recorte si quienes causaron los problemas económicos no provienen del arte sino de otros espacios. La sanción debería ser para quienes ocasionan los desastres económicos.

Eugenio Polgovsky: Creo que se reflejará en un menor número de producciones y frenará el desarrollo y esfuerzo de años hoy presente en un número significativo de películas producidas. Estas producciones dan trabajo a toda una humanidad cinematográfica, que vive de este bello y digno empleo que es hacer cine. Los fondos de producción serán afectados y para la cantidad de talentos que tiene México y los grandes temas que contar, es una gran pena. Un acto irreflexivo e injustificable para una economía como la mexicana, que dedica números inmensos a seguridad y gastos de campañas. La cultura mexicana es tan fuerte y tiene tantos creadores extraordinarios que merece un presupuesto a la medida. Éste debería ser progresivamente creciente y su permanencia asunto de seguridad del Estado, para asegurar el estado saludable de la cultura de una nación con semejantes raíces, a las que tenemos que hacerles homenaje. Reducir el presupuesto de la cultura es reducir el potencial de pensamiento de México como sociedad. Los cineastas contamos muchas de las historias y construimos buena parte de la memoria colectiva. Además, el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), los Estudios Churubusco, la Cineteca Nacional, en fin, una larga lista de instituciones se verán afectadas. Todos son indispensables, espero que el Congreso pueda reflexionar y cambiar esta decisión.

Carlos Reygadas: No lo sé, pero es lamentable que no se entienda que la cultura es un sector estratégico para un país como el nuestro. Es uno de los escasos campos en que nuestro prestigio como país es alto.

 

2) ¿Qué crees que falte en México para que haya un buen número de producciones cinematográficas de calidad, con buena distribución que además sean vistas por una buena cantidad de público?

Julio Hernández Cordón: Lo de “calidad” es subjetivo. Hay muchas películas que le invierten a valores de producción, efectos, luces y se ven caras, pero no necesariamente son buenas. Hay documentales hechos con las manos y sin dinero que son películas esenciales. Creo que hace falta un cine que hable de México y de lo que significa vivir aquí. No importan tanto sus costos, sino lo que propone, lo que retrata y su estética.

Eugenio Polgovsky: Es difícil marcar una norma de calidad a un producto artístico. Creo que los enfoques de producción y exhibición no deberían estar totalmente dedicados al beneficio económico, sino a la ganancia cultural. La televisión que ha sido la que ha maleducado por décadas a los mexicanos de forma audiovisual ha sido una referencia muy dañina. Entonces los espectadores son muy tolerantes, por lo general muchos van a ver lo que hay en las pantallas. Creo que falta que, así como hay excelentes películas y programadores para los festivales, programen las buenas películas en los cines comerciales, con un aceptable e igualitario número de copias y en horarios similares.

Carlos Reygadas: Continuar con una producción alta pero de la mano con una mayor independencia de nuestra enseñanza. Es decir, dirigirnos hacia formas más libres, propias y personales de hacer cine y no ser satélites de la forma hollywoodesca.

 

3) ¿Es deseable que México tenga una industria cinematográfica saludable?, ¿por qué?

Julio Hernández Cordón: México necesita que lo retraten y exploren desde la mirada de la sociedad civil y no sólo desde las corporaciones de comunicación o entretenimiento. Necesita miradas cercanas a la gente, a la sociedad y las comunidades, no miradas que sólo vean al audiovisual como un producto. Para eso se deben realizar todo tipo de películas. El arte y el cine tienen que ser incluyentes y plurales. Todas las voces deben de existir por la salud cultural del país.

Eugenio Polgovsky: Claro que sí, es muy deseable y necesario. Ésta pone en marcha y nutre una capa de la sociedad que enriquece a las otras. La realidad en el buen cine mexicano se ve reflejada y es repensada por la nación misma. Se hace historia, la sociedad se piensa a sí misma, se siente viva y crece, madura, confronta sus problemas, se embellece. En fin, el cine hace florecer la vida, es un acto de inteligencia y belleza en sí mismo. Esto es el verdadero desarrollo y una herramienta más de una sociedad que lo busca en medio de un pantano de corrupción. Es fundamental que la cultura reciba un presupuesto adecuado. Una industria saludable significa una buena calidad de empleos bien remunerados. Por eso hoy el cine ha logrado tener un importante número de producciones, gracias a muchos años de trabajo de instituciones mundialmente reconocidas como lo son el CCC, la Cineteca, los estudios Churubusco, y muchas más.

Carlos Reygadas: Naturalmente. En sentido amplio porque eso contribuye a la cultura nacional y por ende a nuestro prestigio. Esto se refleja en temas tan prácticos como el turismo y la capacidad de negociación internacional. En un nivel más concreto se generan puestos de trabajo, inversión nacional y extranjera. Un país exitoso desarrolla su cultura en todos los ámbitos, es increíble que no se vea la conexión directa con la economía, la miopía y el cortoplacismo de los políticos.