Hannah Arendt

Hannah Arendt

Por | 1 de octubre de 2013

Una voz que causó polémica por cuestionar lo incuestionable. Su razonamiento: un asesino inocente y víctimas culpables de su desgracia. La teórica política Hannah Arendt (Barbara Sukowa) prendió la mecha de una discusión que evidenció la ridícula mecánica de la acción humana y sus trágicas consecuencias. Fue en 1961 cuando cubrió para The New Yorker el juicio contra el ex nazi Adolf Eichmann que se llevó a cabo en la ciudad de Jerusalén. Sus reflexiones sobre el caso derivaron en el famoso término de la ”banalidad del mal”, con el cual pretendía explicar por qué el acusado se limitó a seguir ordenes apegado a la ley (por más irracional que ésta fuera), y por qué los líderes judíos eran tan culpables como sus verdugos al haber facilitado el genocidio en su contra durante la Segunda Guerra Mundial.

En Hanna Arednt (2012), la directora Margarethe von Trotta (Berlín, 1942) recreó el proceso y las indignas consecuencias que cayeron sobre la carrera y el círculo social de la politóloga alemana durante este episodio de su vida. Despegándose del documento meramente biográfico, la película es un retrato desde diferentes ángulos que nos permite conocer a la mujer, la esposa, la maestra y la intelectual. También están insertados varios flashbacks que reviven su relación con el filósofo Martin Heidegger, quien influyó en su forma de pensar… y de amar.

Para quien desconozca la obra de Arendt, la cinta puede funcionar como una breve clase de Ciencia Política. Margarethe von Trotta profundiza en una de las mentalidades que, con destreza y determinación analítica, transgredió los conceptos morales definidos por las buenas conciencias para destapar los efectos de un sistema enemigo del pensamiento individual. El ensayo provocó reacciones en su contra que rayaban en el insulto y el desprestigio profesional.

Ella misma fue víctima de lo que criticaba en un momento en el que la herida apenas empezaba a cicatrizar (¿algún día lo hará del todo?). Sin embargo, sus deducciones no se limitaban a denunciar los crímenes del nazismo, sino a todo un paradigma social que se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad.

 

Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 6, otoño 2013, p. 61) y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.


Israel Ruiz Arreola es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México. Actualmente forma parte del equipo editorial de la Cineteca Nacional desempeñándose como investigador especializado.