Game of Thrones, 3ª temporada

Game of Thrones, 3ª temporada

Por | 1 de julio de 2013

En su recién finalizada tercera temporada, la serie de ánimo medieval de HBO se reafirmó no sólo como el estandarte de la cadena de televisión por cable sino también como un fenómeno de culto. La serie rompió récords de descargas ilegales en varios territorios como el Reino Unido y Australia, señal de que sus seguidores no están dispuestos a obedecer a los canales de distribución establecidos por la industria del entretenimiento.

Si las primeras dos temporadas hicieron eco al cine de aventuras medievales (pensemos en Excalibur [1981], de John Boorman) y a la literatura fantástica (Tolkien es la referencia más obvia), esta tercera entrega encuentra su referente más cercano en las tragedias de William Shakespeare. Los capítulos resultaron más oscuros, intricados e íntimos. George R.R. Martin (Bayonne, Nueva Jersey, 1947), autor de las novelas y celebridad literaria, seguro observó muy de cerca los ríos de sangre y la telaraña de confabulaciones en Macbeth, Hamlet, Ricardo III y Julio César. El penúltimo capítulo de la temporada (comentadísimo en las redes sociales) alcanzó niveles trágicos pocas veces vistos en televisión. Lo dicho: Shakespeare para las masas. En esta temporada también se hizo evidente la manera en que este universo ficticio es una metáfora del encontronazo entre las culturas europea y asiática; esto, a medida que el avance bélico y emancipador de Daenerys Targaryen toma un rol principal.

Las intrigas que se posan sobre las siete familias reales que reclaman el trono de Westeros sirven como escenario de conflictos ancestrales: fe versus razón, la Naturaleza contra el ser humano, la tradición milenaria contra la renovación moral, la opresión frente a la libertad. Los personajes se mueven sobre la pantalla como piezas de un cruel ajedrez.

Game of Thrones (D. B. Weiss y David Benioff, 2011 a la fecha) es un digno portador del estandarte del cine épico clásico, en que los escenarios masivos eran el telón de fondo de historias bordadas con precisión y rigor estético: por sus venas corre la sangre de Los diez mandamientos (The Ten Commandments, Cecil B. DeMille, 1956), Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, 1963), de Huston, Kubrick y Ford.

 

Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 5, verano 2013, p. 55) y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.


César Albarrán Torres, investigador del Departamento de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney, es crítico de cine en México y Australia. Su ensayo “Los domingos de Fernando Eimbke” aparece en el libro Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo: Ficción (2012).