Fractales sobre la fragmentación fílmi

Fractales sobre la fragmentación fílmica 1

Por | 8 de agosto de 2017

Este Paracallisoma alberti no es el bicho del que habla este artículo pero fue la mejor opción que tuvimos para ilustrarlo. Foto: © National Oceanography Centre, Liverpool, Reino Unido.

Repetidamente internet nos coloca frente a notas sobre los siete, diez o veinte animales más raros o asquerosos o peligrosos de Australia. Habrá uno que ronde por la mente de cada uno. A mí el que me persigue es la araña Huntsman. Ésta, vaya:

No encontramos el crédito de esta foto. En caso de que el dueño de los derechos lo desee agregaremos su crédito.

Pues bien, si este bicho es impresionante, resulta aun más impresionante lo que le pasó a Sam Kanizay, de 16 años, después de andar un rato por el mar en un suburbio de Melbourne. Sentía que le picaban y ardían las piernas y salió del mar lleno de sangre, como si se tratara de un personaje afortunado de Piraña (Piranha, Joe Dante, 1978). Llegó a casa, se bañó y la hemorragia no paraba. Su papá, Jarrod, lo llevó al hospital y nadie sabía qué tenía ni qué hacer. Así que el señor Kanizay se fue a la playa con unos trozos de carne y una red y como resultado aportó evidencia para el caso: la carne se llenó de piojos o pulgas marinos (Caligidæ). Aunque la historia es amarillentamente interesante hay demasiadas fuentes para seguirla. Para entrar en materia fílmica enfoquémonos solamente en un video que Jarrod Kanizay grabó y está circulando por internet.

El video es una observación detallada de los Caligidæ comiendo los trozos de carne de res, en algunos casos penetrando en ella y dejando una película delgada a través de la cual son visibles. El enjambre devorador microscópico es inquietante. Lo que Jarrod Kanizay hace es observar atentamente un fenómeno biológico, describirlo y darlo a conocer, en este caso, con una precisión notable, gracias a las posibilidades de la mezcla imagen en movimiento y voz en off. Informada o intuitivamente, el señor Kanizay está participando de la observación analítica y motivado por su hijo ha compartido sus hallazgos.

Lo notable es que la fragmentación del video del presente, en este caso apuntalado por los medios, ha hecho visible un video de uno de los modos menos difundidos del documental, el científico –este ejemplo debe ser precientífico, por cierto, pero esa es una discusión para otro momento. Este caso de excepcionalidad es una muestra de que bajo el cúmulo de impulsos correctos cualquier video puede alcanzar públicos enormes y globales. Lo malo, lo bueno, lo incontrolable, es el video que cada uno de nosotros verá después. Espero que ni a mí ni a ustedes nos toque uno de las Kardashian, uno de la Juventud Católica Unida contra las Drogas o algo peor.


Abel Muñoz Hénonin edita Icónica e imparte clases en la Escuela Superior de Cine y en la Universidad Iberoamericana. Coordinó junto con Claudia Curiel los libros Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo: Ficción (2012) y Documental (2014). @eltalabel