Escándalo americano

Escándalo americano

Por | 1 de abril de 2014

Mi problema con Escándalo americano (American Hustle, David O. Russell, 2013) es que después de haberla visto por primera vez, me dejé llevar por el juego de estafas sobre el que se desarrolla su argumento, el cual está inspirado en una investigación anticorrupción que realizó el FBI a finales de los 70 y conocida como Abscam: los malos buenos (Christian Bale y Amy Adams como falsos prestamistas) obligados por el bueno malo (Bradley Cooper como un codicioso agente encubierto) a fabricar culpables (Jeremy Renner como político bien intencionado) a través de sobornos, y de paso llevarse a una red de mafia. Las entrañas del engaño son visibles en todo momento, por lo que las expectativas no existen sino hasta el final de la película donde, ahora sí, hay un giro oculto a los ojos del espectador que más tarde se revelará.

Una estafa que probablemente fue más emocionante en los hechos reales que la inspiraron y que aquí termina por cuajar porque tiene que hacerlo. Una segunda lectura me permitió distinguir mejor, o por lo menos prestarle mayor atención, al otro juego, el juego de las interacciones. Cada personaje construye sus propios métodos de defensa y ataque desde la delimitada área donde se desenvuelve, ya sea por su situación o la presión de sus relaciones. El dichoso escándalo traza las líneas que unen esos puntos sueltos (unos más interesantes que otros), creando tensiones en algunos casos y desdibujándolas en otros. Las combinaciones son muchas: el estafador entablando sincera amistad con el político; el policía deseando fervientemente a la estafadora; la amante reclamando a la esposa; la esposa intimando con la mafia. ¿Será por eso que es más fácil recordar, entre otras cualidades y defectos de la película, el papel de esposa desesperada que interpreta Jennifer Lawrence?

Al final, el único pedazo de diálogo que recuerdo de mis dos encuentros con la película es la frase que se repite en varios momentos de la historia: «La gente quiere creer lo que quiere creer»: y bueno, esto es lo que quise creerle a Escándalo americano.

 

Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 8, primavera 2014, p. 52) y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.


Israel Ruiz Arreola es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México. Actualmente forma parte del equipo editorial de la Cineteca Nacional desempeñándose como investigador especializado.