Nelson Carro habla de la crítica en Am

Nelson Carro habla de la crítica en América Latina

Por | 16 de marzo de 2017

Fotograma de Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, Mel Gibson, 2016), última portada de El Amante (nímero 287, marzo de 2017).

El número 287, ahora sólo digital, de la revista argentina El Amante trajo una noticia terrible: su cierre. Se trató de una publicación seria y arriesgada, que durante años fue la revista de cine más destacada en lengua castellana. El Amante fue una de las escuelas de Icónica y, queremos creer, de un par de generaciones de críticos hispanoamericanos. Por eso decidimos hacerle un homenaje, que se fue haciendo grande y se convirtió en una serie de textos que parte de la publicación porteña para ocuparse, en la medida de lo posible, de la crítica en Latinoamérica.

Nuestra última entrega es una conversación con Nelson Carro, actualmente Director de Programación de la Cineteca Nacional, y quizá, como uruguayo y mexicano, el único crítico que es un vínculo vivo entre la América Latina del Norte y la del Sur. Carro trabajó en la Cinemateca Uruguaya. Luego, ya transterrado trabajó en la Filmoteca de la UNAM se convirtió en una pluma fundamental para la crítica mexicana, en particular como editor y colaborador de la revista Dicine.

Aquí puedes las demás entrevistas de esta serie: David OubiñaEduardo A. Russo y Carlos Bonfil.


Luego de la revolución digital, cada vez más medios impresos han desaparecido sin encontrar la forma de relacionarse con un público cercano a las computadoras y los celulares, ¿por qué la crítica de cine en América Latina ha padecido especialmente este fenómeno?

Digamos, crítica publicada en revistas impresas ya es cada vez es más escasa. Sin embargo, creo que en ciertos lugares existe una crítica bastante importante en internet, a través de blogs o publicaciones digitales. Especialmente siento que en Argentina hay una buena crítica digital.

 

Hace poco más de 10 años, los editores de revistas de cine, y de arte y cultura en general, atendían más a sus intuiciones profesionales que a los números de Google Analytics. En la actualidad han tenido que cambiar sus hábitos de comunicación con el lector sin saber cómo construir una publicación reflexiva y crítica, ¿a qué crees que se deba?

Bueno, yo estoy totalmente de acuerdo. El problema que pasa con lo digital es que, para tener un blog, una página, una revista digital. no hay prácticamente ningún tipo de tamiz, cualquiera lo puede hacer. Y eso hace que, como todo lo que pasa en internet, junto a cosas interesantes, haya una enorme cantidad de basura. Lo mismo pasa en lo que se escribe de cine: efectivamente, hay una enorme cantidad de blogs, de gente que escribe que no tiene el menor sustento. Pero también existen páginas interesantes. El problema que hay en la actualidad es que todo está muy revuelto.

 

¿Cuál fue el legado de El Amante, y qué pierde la crítica cinematográfica ahora que ha desaparecido esta publicación?

Yo creo que El Amante fue cambiando mucho a lo largo de su historia. Al principio me parecía una revista interesante, sobre todo porque había mucha gente de buen nivel escribiendo, y además porque era una revisa muy desenfadada. No tenía muchos reparos, o ningún reparo, en decir lo que pensaban aunque eso fuera contra la visión general. Después creo que con el tiempo y cuando hubo un cambio generacional se volvió menos interesante, sobre todo porque hubo hacia el final, cuando ya había dejado el papel, una fascinación por cierto cine hollywoodense, cierto cine espectáculo que no comparto.

 

Desde ciertas filosofías europeas, algunos personajes como Fredric Jameson, Alain Badiou, Jacques Rancière o Slavoj Žižek han utilizado al cine para explicar fenómenos políticos, sociales, culturales o económicos contemporáneos. Sin embargo, buena parte de la crítica de América Latina se resiste a apropiarse de esta perspectiva y en su lugar prefiere seguir abordando al cine como si se tratara de una disciplina aislada en la que se tiene que calificar la calidad de la fotografía, las actuaciones, la escenografía, los efectos especiales o la historia. ¿Qué piensas de la crítica que realizan los autores arriba mencionados? ¿Por qué en América Latina se sigue apostando más por una crítica relacionada con la estética y la narrativa que con las ciencias sociales?

Sobre a qué se deba la situación no tengo mucha idea. Lo que yo pienso es que efectivamente la crítica de cine tiene que dedicarse fundamentalmente a hablar de las películas. En ese sentido, ya que hablamos de critica en América Latina, me tocó presentar en la reciente edición FICUNAM la antología de críticas de Hablemos de cine de Isaac León Frías, y eso a mí me parece un ejemplo de lo que debe ser la crítica de cine. No es el único caso, pero me parece que es un crítico que ha desarrollado una importante labor en revistas de papel, sobre todo en Hablemos de Cine, y tocó una época, efectivamente, donde el centro de la crítica de cine era el hablar de las películas y de la forma cinematográfica.

 

¿Crees que hay una visión o varias de la crítica desde América Latina? ¿Cuáles son? ¿Estás de acuerdo con ellas?

Creo que hay un poco de todo. Por un lado, la crítica periodística casi ha desaparecido, o por lo menos se ha reducido mucho, y son muy pocos los críticos que escriben en periódicos que tienen un espacio y una presencia. De los que escriben tanto en periódicos como en páginas virtuales, son pocos los que realmente se preocupan por el cine que realmente importa. Cada vez más las paginas le dedican más a todo el cine de Hollywood porque eso es lo que la gente quiere ver y leer, entonces eso le da mucha menos difusión al cine importante, con sus excepciones, claro.

 

Aquí puedes las demás entrevistas de esta serie: David OubiñaEduardo A. Russo y Carlos Bonfil.