Dirk Gently's Holistic Detective Agency,

Dirk Gently's Holistic Detective Agency, 1ª temporada

Por | 11 de Enero de 2017

Dentro de las novedades que ofrece la barra de programación original de Netflix se encuentra la serie inspirada en el libro Dirk Gently’s Holistic Detective Agency (1987) del escritor británico Douglas Adams, mejor conocido por la célebre The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy (1978). No se trata propiamente de una adaptación ya que la serie se limita a tomar prestado al personaje principal, el detective Dirk Gently, y algunas de las premisas de la obra original (y del par de libros que le siguieron) para desarrollar una historia independiente a cargo de Max Landis (Beverly Hills, 1985). Tampoco es la primera vez que llevan a la pantalla esta obra de Adams, pues la BBC transmitió una serie sobre el mismo personaje en 2010.

Dirk Gently (Samuel Barnett) es un “detective holístico” que hace uso de la “interconexión fundamental de todas las cosas” para resolver sus casos. ¿Qué quiere decir esto? Que se deja guiar por sus intuiciones esperando que el flujo natural del universo lo lleve a donde tenga que llegar. La primera temporada lo sigue mientras investiga el misterioso asesinato de un millonario en el que están involucrados un gato, un tiburón y una secta de hombres calvos. Lo acompaña Todd Brotzman (Elijah Wood), el exbotones del hotel donde ocurrió el crimen y quien, a regañadientes, acepta ser parte de la investigación. Alrededor de este par desfila una larga lista de personajes secundarios que incluye a: la hermana de Todd, una asesina holística con la intención de aniquilar a Gently, una oficial de seguridad en busca de la hija secuestrada del millonario fallecido, un grupo anarquista llamado Rowdy 3, un par de agentes del Departamento de Personas Desaparecidas y un oficial del gobierno en busca de Dirk. En la parte antagónica se encuentra Gordon Rimmer (Aaron Douglas), un hombre obsesionado con el poder y líder del extraño clan de calvos.

En la serie conviven diversos géneros que van de la ciencia ficción al thriller criminal, pasando por la comedia dramática con tintes de misterio. También tiene algo de Sherlock Holmes (la mancuerna Dirk-Todd evoca irremediablemente a la de Holmes-Watson), de Doctor Who (BBC, 1963-89 y 2005 a la fecha) –viajes en el tiempo, tecnología disparatada– y un poco de cualquier programa policial al estilo de La ley y el orden (Law & Order, Dick Wolf, 1990-2010) –sólo que aquí las corazonadas son más importantes que las huellas dactilares del asesino. En apenas ocho episodios Dirk Gently’s Holistic Detective Agency (2016) parece abarcar más subtramas de las que puede manejar. Los primeros capítulos se encargan de sembrar la confusión, dejando más interrogantes que motivos para retener la atención del público. Aquí, mejor que nunca, aplica la regla de que si no se conecta con la serie desde el primer capítulo, lo más probable es que se desista de continuar viéndola. Sin embargo, el que haga caso omiso a los inconvenientes que pueden llegar a provocar los enredos temporales del argumento y sobre todo la particularidad de la serie misma, encontrará al final una solución convincente y en justos términos con el desarrollo caótico de la historia. La primera temporada cierra el ciclo de una trama basada en un bucle de tiempo. El principio y el final están conectados como en Doce monos (Twelve Monkeys, Terry Gilliam, 1995), por poner un ejemplo más o menos parecido. La conexión de todos los detalles y puntos argumentales existe efectivamente, haciendo aplicable el adjetivo “holístico” a la serie misma. No es la suma de los capítulos la que permite ver la resolución de la historia, sino la conexión de todos sus episodios basada en la propia estructura del guión, el uso de algunos flashbacks y cambios de perspectiva en diferentes momentos de una escena. Pero lejos de buscar una profundidad reflexiva con este ejercicio, el programa opta por el mero juego narrativo colocando todas las piezas en su justo lugar para que el desenlace y el inicio tengan sentido. Dadas las premisas sobre las que se mueve el argumento, la causalidad rige las líneas de acción del protagonista. Él mismo describe su modus operandi como la relación entre la causa y efecto de los hechos –igual que cualquier detective que se respete–, pero con la particularidad de que aquí no existe la línea tradicional que conecta el punto A al punto B, sino que la línea está enredada sobre el bucle en el cual se desarrolla este caso en específico (los puntos se anteceden uno a otro, están todos conectados). El destino también tiene lugar primordial, sobre todo en la figura de –spoiler– Zachariah Webb/Edgar Spring/Patrick Spring, los tres la misma persona, cada uno en diferentes épocas, todos el mismo desenlace.

Sobre la interpretación de Samuel Barnett como el detective holístico debo decir que, en lo personal, resulta un tanto molesta por el excesivo entusiasmo que demuestra ante cada situación (su estilo parlanchín al expresarse lo hace parecer un Sheldon Cooper “buena onda”). Afortunadamente el tono se va suavizando con el transcurso de los episodios y hasta el mismo personaje es víctima de su personalidad y decisiones. La variedad de personajes restantes deja muchos hilos sueltos y muchas preguntas por responder sobre el pasado y futuro de cada uno de ellos (aunque con los términos anteriormente mencionados da igual cuál es cuál); por lo pronto, esta primera temporada finaliza con un interesante cliffhanger que se puede explotar con el mismo ingenio. Algunos guiños esparcidos a lo largo de la serie hacen pensar que el resto de las temporadas también estarán conectadas de alguna u otra forma con la primera. Ya veremos.


Israel Ruiz Arreola es investigador de la Cineteca Nacional.