Buscando a Sugar Man

Buscando a Sugar Man

Por | 22 de Febrero de 2013

Sixto Rodríguez escribió cosas como

My Estonian Archangel came and got me wasted
Cause the sweetest kiss I ever got is the one I’ve never tasted*

y luego desapareció. Tras dos puñados de canciones vino el silencio. Pero en la periferia del mundo anglófono se convirtió en un misterio, en particular en la zona sudafricana de Ciudad del Cabo, donde fue el soundtrack de la juventud inglesa y afrikáner opuesta al apartheid. En ese país se rumoraba que a) se había prendido fuego en el escenario o b) se había dado un tiro al terminar un concierto; total, que había rockeado hasta el extremo.

Pero no. En realidad Rodríguez vivía una vida modesta en su natal Detroit y tras ser “hallado” vivo hizo una serie de conciertos en Sudáfrica. El director sueco Malik Bendjelloul descubrió la historia y la convirtió en un documental épico (comienza en el rumor y la perplejidad por la desaparición de Rodríguez y termina en su éxito apoteósico y provinciano en su cincuentena) lleno de aciertos (por ejemplo, presenta las canciones antes de que nos enganchemos con el personaje y así las podemos juzgar en su medida).

El asunto es que es difícil abordar la vida de un marginal desde el triunfo. Y lo mejor de este documental es que si uno presta atención se vislumbra que Rodríguez es un artista del NO, un Bartleby. Alguien que hizo arte y lo dejó. Pocas cosas provocan más perplejidad en estos días que esa renuncia. Bendjelloul (Ystad, 1977) le pregunta a Rodríguez (Detroit, 1942) si sigue haciendo canciones y la respuesta es: «Me gusta tocar la guitarra». Ningún atisbo de creatividad, por parte de alguien que aceptó una mínima fama tardía como algo natural.

No hay mito más grande que el del artista como perpetuum mobile, como máquina creativa inagotable. Mito que en el rock se multiplica al infinito. Sin embargo, la creatividad (artística) puede ser un periodo y desaparecer para dejar paso al trabajo, al pan diario, a la familia y los amigos, a la vida.

 

Este texto se publicó originalmente en la edición web de la primera etapa de Icónica (iconica.cinetecanacional.net, 22 de febrero de 2013) y posteriormente en la edición impresa (número 4, primavera 2013, p. 53). Se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.


* Mi arcángel estonio vino y me puso hasta la madre
y es que el beso más dulce que he recibido es el que nunca he probado.


Abel Muñoz Hénonin dirige Icónica como parte de las funciones que desempeña como subdirector de Publicaciones y Medios de la Cineteca Nacional e imparte clases en la Universidad Iberoamericana. Coordinó junto con Claudia Curiel el libro Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo: Ficción (2012).