Adiós al lenguaje

Adiós al lenguaje

Por | 1 de diciembre de 2014

En Adiós al lenguaje (Adieu au langage, 2014), filme por el que finalmente obtendría el Premio del Jurado en Cannes, Jean-Luc Godard lleva al extremo (incluso comparada con su propia producción cinematográfica) lo que Deleuze llama la «imagen-tiempo», es decir, el predominio de las situaciones puramente ópticas y sonoras distintas de las situaciones sensoriomotrices propias del antiguo realismo. Así, disloca todas las formas del “lenguaje” cinematográfico: la relación entre imagen y texto, entre sonido e imagen, la función narrativa del montaje, el encadenamiento causal de las acciones y de la temporalidad diegética, haciendo imposible esa dulce identificación del espectador con el punto de vista de la cámara y con lo representado en la pantalla, característica de la narrativa clásica, como señalara Christian Metz.

En cambio, Godard (París, 1930) nos ofrece, como si se tratara de un avezado pintor, una suerte de “fresco” cinematográfico en el que no sólo explora distintas combinaciones cromáticas sino también texturas visuales posibilitadas por los diferentes soportes audiovisuales con los que fue hecho el filme, acompasadas o, tal vez sería mejor decir, desacompasadas por densos diálogos sobre el arte y el lenguaje.

Entrevistado después de recibir el premio, Godard declaró: «La gente dice “el cine”, pero en realidad quiere decir “las películas”. El cine es otra cosa. (…) [Cézanne] está pintando por vigésima vez la montaña Sainte-Victoire. Alguien le dice: “Ah, qué linda su montaña”. Cézanne: “Déjeme de molestar: No estoy pintando una montaña, pinto un cuadro”».

En algún momento del filme se dice que las imágenes son la muerte del presente. Quizá con esta última película, Godard no sólo se despide del “lenguaje” cinematográfico y haya sencillamente “filmado un filme”; quizá, en la figura del perro, apunte a un más allá de la representación cinematográfica, un más allá de un mundo saturado por imágenes y un más allá del lenguaje mismo: la mirada y el silencio de los animales.

Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 11, invierno 2014-2015, p. 44), y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.


Andrés Téllez Parra es editor y escritor.