Los mejores temas

Los mejores temas

Por | 1 de enero de 2013

«El arte no sirve pa’ nada, nomás de adorno» dice en algún momento el segundo personaje que interpreta al padre de Gabino (Gabino Rodríguez) en Los mejores temas (2012), el más reciente largometraje del ponderado/vilipendiado director mexicano Nicolás Pereda. El actor (un no actor, tío de Pereda en la vida real) es un personaje extraordinario que nos arranca ruidosas carcajadas y nos hace olvidar, a veces, que momentos antes de su aparición, el filme ha experimentado una ruptura radical: se ha convertido en otra película que aunque, de alguna forma, sigue siendo la misma de la primera parte, ya no conduce al mismo sitio.

Gabino, quien vive con su madre Tere (Teresa Sánchez) es un joven de 28 años que, según parece, ha incursionado recientemente en la venta ambulante de CDs de música. Su mayor problema consiste en memorizar una lista de canciones reunidas en una compilación, tarea que amerita la constante repetición de los títulos en todo sitio. La vida de madre e hijo da un giro cuando el padre de Gabino, Emilio (José Rodríguez López, actor y verdadero padre del protagonista) hace su reaparición en la casa después de años de haber abandonado a la familia, lo que trastoca por completo las dinámicas domésticas.

La llegada de Emilio, insertada con naturalidad, y que lleva a la película a su mejor nivel, dispara también el inicio de los juegos formales en Los mejores temas. De la repetición al cambio lúdico de roles, estos se convierten en el cúmulo de claves para entender la evolución del filme hacia su desconcertante disolución en la segunda mitad. La historia, que había adquirido ritmo y sustancia en el conjunto de situaciones patéticas activadas por el grupo de actores, comienza a dislocarse mediante la injerencia, cada vez más evidente, de elementos reales que violan la ilusión de ficción. El mismo Pereda (ciudad de México, 1982) se hace presente para luego introducir a un personaje (real) que altera la lógica. El experimento puede ser interesante en su búsqueda de trascender las fórmulas narrativas a las que, en cierto modo, se apega en un principio, pero la película en su conjunto, se desploma inevitablemente.

 

Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 3, invierno 2012-13, p. 66), y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.


Gustavo E. Ramírez Carrasco es el editor web de Icónica. También es redactor en el área de Publicaciones y Medios de la Cineteca Nacional.

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