Guardianes de la Galaxia

Guardianes de la Galaxia

Por | 1 de octubre de 2014

Sección: Crítica

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Ya lo dicen varias críticas antes que ésta[1] y tienen razón: el éxito de Guardianes de la Galaxia se debe principalmente a la nostalgia que se respira a lo largo de la película. Las referencias pop (gringas, por supuesto) y la selección musical aseguran la familiaridad del espectador con lo que se ve en pantalla y reviven ese espíritu ochentero que una parte de la comunidad cinéfila recuerda con aprecio. También es palpable el influjo de una tradición fílmica que va desde La guerra de las galaxias hasta las aventuras spielbergianas, por mencionar las influencias más evidentes y populares. La manufactura, a cargo del director y guionista James Gunn (San Luis, Misuri, 1966), es irreprochable, pero más allá de que la fórmula sea la correcta hay un fenómeno que es pertinente examinar y que habla de una generación que creció con la televisión y los mix tapes, y se reencontró con un espíritu que permanecía aletargado en este tipo de producciones. A continuación, algunas ideas que se desprenden del filme y que se perfilan dentro de una teoría que ve a la película como resultado de las preocupaciones, gustos y síntomas de esta generación.

 

O-o-h Child

La Tierra. Precediendo a los escenarios galácticos, el prólogo de la película tiene lugar en este planeta y nos introduce al pasado de Peter Quill (Chris Pratt), futuro líder del grupo de héroes. Por las referencias sabemos que veía televisión, le fueron inculcados valores, tuvo una educación escolar y adquirió ciertas nociones culturales (recordar la mención que hace a Jackson Pollock), etc. A fin de cuentas, fue un niño al que podríamos calificar como “promedio”. La muerte de su madre coincide con su secuestro por parte de piratas espaciales. Después de estos dos hechos se nos presenta al Peter Quill adulto (a.k.a. Star-Lord). ¿Cómo se transformó el niño en hombre? No lo sabemos. En medio no hay nada. No se nos otorga ninguna otra información sobre su proceso de crecimiento. El Peter Quill adulto vive situaciones de un treintañero (también entre comillas) “promedio”: es independiente, busca subsistir económicamente, tiene una vida sexual activa, etc. El espacio exterior es su hogar y, sin embargo, sigue aferrado a su pasado en la Tierra por los recuerdos infantiles y las canciones de su Awesome Mix Vol. 1. Aquí es donde surge la pregunta: ¿es el secuestro del joven Peter Quill una representación de la preservación de la niñez, ahora encarnada en este héroe? Las características del personaje y su modus operandi hacen creer que sí. En él están presentes algunas de las cualidades clásicas del héroe (el exilio, la conciencia moral, la naturaleza mixta de sus orígenes, el abdomen “de lavadero”, etc.), que, en combinación con la nostalgia pop, tanto del personaje como del público que se reconoce en sus gustos, hacen de Peter Quill (sin temor a exagerar) el héroe cinematográfico de una generación que gusta de desempolvar los viejos discos de acetato de su padre y que porta con orgullo la playera de Batman, Alf o algún otro ícono televisivo.

 

Moon Age Daydream

El tema central de la película es la unión de fuerzas y el trabajo en equipo. Peter Quill se suma a un grupo de personajes que parecen haber sido extraídos de una caricatura y, sin embargo, son más interesantes de lo que aparentan. Gamora (Zoe Saldaña), Drax (Dave Bautista), Rocket (Bradley Cooper) y Groot (Vin Diesel en su mejor papel) conforman al grupo de desadaptados al que las circunstancias convierten en héroes. Un niño (en esencia), una mujer, un hombre, un animal y una planta: combinación atípica para la industria de superhéroes que nos tiene acostumbrados a figuras prototípicas. Hagamos una breve comparación con otro equipo de superhéroes reciente (y por cierto del mismo estudio creativo): Los Vengadores (The Avengers, 2011-12). Este otro grupo está compuesto por figuras como el magnate tecnológico (Iron Man), el dios nórdico (Thor), el monstruo científico (Hulk) y el ciudadano ejemplar (Capitán América). Hombres magnificados que enarbolan muy conscientemente los ideales y aspiraciones de la ciencia, la mitología, la justicia, el patriotismo, etc. En el caso de Guardianes de la Galaxia (Guardians of the Galaxy, 2014)  existen reminiscencias de otros íconos fílmicos que juegan con los clichés y después les dan la vuelta a los personajes para otorgarles un perfil más sustancioso. En la parte femenina tenemos a Gamora, la cual nos remite a la princesa Leia. Mujer independiente, portadora de conocimientos claves y que tampoco se salva de ser rescatada por la figura masculina. Pero al contrario de Leia, Gamora no es una damisela en peligro desde el inicio; de hecho, ella busca escapar de su amenaza por su propia cuenta, y su rescate se inclina más por transmitir que se necesitan los unos a los otros.[2] En Drax encontramos rasgos de la masculinidad al estilo Conan el Bárbaro (Conan the Barbarian, 1982): ahí están las maneras bruscas, la superfuerza, la sed de venganza, la complexión musculosa, pero a diferencia de su predecesor, su masculinidad incluye la capacidad de reconocer sus errores, apreciar la amistad y es sensible al punto de consolar a quien lo necesita (recordar la escena cuando acaricia a Rocket después del incidente de Groot). Me gusta pensar que Rocket es un primo lejano de las Tortugas Ninja, un animal-mutante humanizado que, al contrario de los reptiles, prefiere seguir sus propios intereses a defender los de otros. Este mapache aún mantiene una estrecha relación con la naturaleza, reflejada en su amistad con Groot. Es el único que comprende el lenguaje de su amigo y es capaz de traducirlo a los humanos. Esta dupla es algo así como si echaran a la licuadora la actitud de Han Solo, los gruñidos de Chewbacca, la nobleza de R2-D2 y el servicio de traducción de C-3PO.

Groot es un ser que nace de la fusión de las dóciles flores de Alicia en el país de las maravillas y los toscos ents de El señor de los anillos. Este árbol humanoide representa otras formas de vida que escasamente son tomadas en cuenta dentro de las películas de acción; incluso se burlan de este hecho: ¿cuántas veces es ignorado por sus compañeros al momento de hablar de la recompensa que obtendrían al vender la joya del universo? «Yo soy Groot» es la única frase que puede pronunciar este ente, y que encuentra en la repetición la afirmación de su existencia. Después, cuando se sacrifica por el grupo, lo escuchamos enunciar una frase «Nosotros somos Groot», la cual es la confirmación de que son un verdadero equipo. Un momento que se permite ser cursi, pero que no deja de ser válido y hasta simbólico.

 

I Want You Back

Al ser la adaptación de un cómic desconocido para la mayoría de las audiencias, no había ninguna expectativa como la que suelen provocar este tipo de películas, las cuales, por cierto, padecen una creciente búsqueda de verismo (la trilogía de Batman de Nolan, y las recientes versiones de Supermán y Spiderman, por ejemplo). Y es aquí donde reluce otra cualidad de la película: su sentido del humor. Guardianes de la Galaxia no se toma en serio a sí misma y está plagada de momentos cómicos que se llevan bien con el tono de la cinta: ¿Qué otro súper héroe se enfrenta al villano cantando una melodía setentera y sale bien librado ya no sólo de la situación, sino de la recepción del público? Revisando el currículum del director James Gunn nos encontramos con que perteneció a la casa productora Troma, escribió el guión para la película de Scooby-Doo, y que su primer acercamiento con los superhéroes fue su comedia ácida del 2010, Super, donde ya se notaba su predilección por los perdedores devenidos en justicieros. Todos estos elementos se ven reflejados en Guardianes de la Galaxia, que sumados a los intereses de la generación de la nostalgia –esa que recopila lo mejor de una época en un cassette–, hacen de la película una heredera, un homenaje y un awesome mix de lo mejor de los filmes de aventuras.

 

Este texto se publicó originalmente en la primera etapa de Icónica (número 10, otoño 2014, pp. 40-41) y se reproduce con autorización de la Cineteca Nacional.


Israel Ruiz Arreola es el editor web de Icónica. También es redactor en el área de Publicaciones y Medios de la Cineteca Nacional. Formó parte de Talents Guadalajara 2014.


[1] Recomiendo leer la crítica de Adam X. Smith que profundiza en cada uno de los elementos de la película y su relación con la nostalgia: “What Guardians of the Galaxy Can Tell Us About Our Relationship with Nostalgia”, Bleeding Cool, Londres, 16 de agosto, 2014.
[2] Agradezco a Saulo Corona compartir sus ideas sobre la película.