3 Grandes planos secuencia en videos mus

3 Grandes planos secuencia en videos musicales de los últimos 5 años

Por | 30 de noviembre de 2015

Sección: Listas

Género:

El ritmo, pues, no es la secuencia métrica de los distintos trozos; lo que le proporciona vida es la presión del tiempo dentro del interior mismo de las tomas. Y estoy convencido de que es el ritmo, y no la edición (como la gente tiende a pensarlo), lo que constituye el principal elemento creativo del cine.

Andréi Tarkovski¹

 

El uso del plano secuencia es común en la producción de videos musicales: su carácter continuo encaja con la brevedad de las canciones mientras permite un manejo versátil del tiempo y el ritmo. La acción se desenvuelve en función de la melodía, generando un diálogo entre imagen y música que desemboca en un mensaje articulado. Cuando se prescinde del montaje, los elementos involucrados en el diálogo se reducen a aquellos agentes capturados por la cámara, su movimiento y el sonido –determinado previa e independientemente. Seleccionamos tres videos que, además de implicar logros de realización admirables, explotan los alcances del plano secuencia llegando a lugares inesperados.

 

“Lydia” de Highly Suspect (Robert McHugh y T.S. Pfeffer, 2015)

El plano secuencia, mientras se aleja del artificio provisto por la mano del editor, vuelve paradójicamente evidente que aquello que estamos viendo es cine: nos encontramos frente a una pantalla y los esfuerzos del equipo de producción debieron estar perfectamente coreografiados para lograr desaparecer frente a nuestros ojos. La tensión que surge de esta conjunción de esfuerzos se vuelve particularmente presente en este caso mientras lo que se nos muestra es, en tiempo real, una actriz sin respirar bajo el agua. El paso del tiempo en pantalla alimenta la tensión hasta el grado en que terminamos sintiendo que también a nosotros nos falta el aire. El plano secuencia convierte el video en un testimonio irrefutable: esto que vemos no solamente pasó, existe todo un equipo que generó las condiciones necesarias para encapsular los elementos e imprimirles la forma y movimiento provenientes de la canción.

 

“The Writing’s on the Wall” de OK Go (Damian Kulash, Aaron Duffy y Bob Partington 2014)

Los videos de una sola toma forman parte del sello de OK Go. Hasta ahora, muchos de ellos consistían en esfuerzos coreográficos con un nivel de organización bastante respetable. Sin embargo, en esta ocasión llevaron la producción a un nuevo nivel involucrando la mirada de la cámara como cómplice –y consecuentemente la del espectador. Los músicos se mueven en un espacio donde hay distintos objetos para crear ilusiones visuales. La cámara –por momentos manejada por ellos y por momentos manejada por un fotógrafo– traza un camino a través del lugar y se va colocando en los puntos específicos desde donde serán perceptibles los efectos generados con estos objetos. Es a través del encuentro del lente con estos elementos que suceden los instantes que van construyendo el video. El plano secuencia funciona como portador constante de esta mirada que va completando el relato: la coordinación perfecta de la cámara y los elementos fotografiados es lo que termina de construir el video, el mensaje no existiría sin esta coordinación.

 

“Tú me vuelves loco” de Marco Antonio Solís (Ricardo Moreno, 2010)

Este video del Buki demuestra que los momentos de genialidad a veces provienen de lugares insospechados. Tanto el manejo de la cámara, como la coreografía y el recorrido realizado por el músico responden de manera adecuada al ritmo de la canción. Todos los elementos desembocan en un producto perfectamente consistente –e impecablemente realizado– que se siente natural y logra acentuar el carácter bailable del tema. Mientras el cantante transita por el espacio, los extras se van sumando a su trayecto hasta convertirse en un gran conjunto. Todos entran en una armonía que es amalgamada a través de la continuidad provista por el recurso del plano secuencia.


¹  Andréi Tarkovski, Esculpir el tiempo, editado por Rodolfo Peláez, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1993, p. 131.