3 grandes planos secuencia en series de

3 grandes planos secuencia en series de televisión

Por | 16 Noviembre 2015

Más allá de ser un logro exclusivamente técnico, el uso del plano secuencia dota a las imágenes en movimiento de una gama distinta de matices, cadencias y ritmos a los que se logran con el montaje. La continuidad que se alcanza enmarca un vaivén de tensiones que permite dibujar de manera más libre ciertos elementos del relato. En esta ocasión exploramos el uso de este recurso en las series de televisión, que cada vez más a menudo entregan imágenes de gran potencia.

 

True Detective (Nic Pizzolatto, 1ª temporada, 4° episodio, 2014)

Este plano secuencia dura un poco más de cinco minutos. La cámara sigue de cerca a Rust Cohle (Matthew McConaughey) durante su irrupción en la casa de un narcotraficante. El ritmo de la secuencia está regido totalmente por la acción y los movimientos del personaje. En este caso, el plano secuencia permite que descubramos las cosas al mismo tiempo que él. De esta manera construye una sensación de tensión para el espectador, alimenta el suspenso.

 

Game of Thrones (David Benioff y D. B. Weiss, 4ª temporada, 9° episodio, 2014)

Este plano secuencia es espectacular al retratar un combate. En este caso, el movimiento ocurre en perfecta coordinación con la musicalización que parece regir el ritmo organizando una especie de coreografía. Vemos personajes que se relevan por momentos para guiar el movimiento de la cámara. En menos de dos minutos, se ha dibujado toda una batalla a través de pequeñas situaciones simultáneas para concluir la secuencia acercando la mirada a una acción específica.

 

Breaking Bad (Vince Gilligan, 4ª temporada, 2° episodio, 2011)

En esta secuencia se presentan los estragos de una fiesta en casa de Jesse Pinkman (Aaron Paul) a través de un plano secuencia extraño: la cámara explora el espacio montada sobre una aspiradora robot. El punto de vista está al nivel del suelo –con los personajes tirados alrededor después de la fiesta– y el trayecto de la cámara se redirige mientras la aspiradora va chocando con los obstáculos del camino hasta ser levantada por un chico cuyo rostro con resaca vemos cerquísima. En este caso, no se acompaña a ningún personaje, la mirada es la un testigo intruso e inadvertido que explora el espacio utilizando como vehículo un aparatito que se maneja solo.