15 soundtracks clave de los últimos 15

15 soundtracks clave de los últimos 15 años

Por | 9 Noviembre 2015

 

Bailar en la oscuridad (Dancer in The Dark, 2000)

Con guión y dirección de Lars Von Trier, esta película es un verdadero proyecto colaborativo entre el director danés, la música de Björk y las coreografías de Vincent Paterson –que ha trabajado en varios videos musicales. El tema más reconocible de esta banda sonora es “I’ve Seen It All”, en dueto con Thom Yorke, que evoca las fantasías de la protagonista, Selma (interpretada por Björk). Esta monumental canción cristaliza la caída sobre la que versa el filme.

 

Bodysong (2003)

La banda sonora de este documental compuesta por Jonny Greenwood es el hilo conductor de una compilación de imágenes de distintas fuentes. En su primer proyecto fuera de Radiohead, el músico utiliza sus recursos para alcanzar un sonido muy distinto al de la banda británica. La crítica catalogó este soundtrack como un estudio sobre la vida humana que, paradójicamente, puede ser inquietante, repulsivo, hermoso y poético.

 

La vida acuática con Steve Zissou (The Life Aquatic with Steve Zissou, 2004)

Wes Anderson suele seleccionar música que evoca una nostalgia sutilmente abrumadora. Hay canciones que juegan papeles importantes en momentos clave de sus historias. La pieza que escuchamos durante el inicio de Un reino bajo la luna (Moonrise Kingdom, 2012), “The Young Person’s Guide to the Orchestra, Op. 34: Themes A.-F” (1946) compuesta por Benjamin Britten, nos advierte el tono alrededor del que se desenvolverá la historia, por ejemplo. En el caso de La vida acuática, se usan temas de artistas tan diversos como David Bowie, Iggy Pop, Ennio Morricone y Joan Baez: la compilación es una propuesta miscelánea que funciona orgánicamente. Destacan las versiones en portugués de las canciones de Bowie a cargo de Seu Jorge. Es una lástima que “Starálfur” de Sigur Rós no haya sido incluida en el álbum, la secuencia del tiburón como unidad audiovisual es uno de los momentos más conmovedores del filme.

 

Hacia rutas salvajes (Into the Wild, 2007)

Eddie Vedder compuso las canciones para esta película a partir del guión que le entregó Sean Penn. Este álbum es íntimo y personal: apenas se pueden distinguir algunos rasgos estilísticos de Pearl Jam, la banda de donde proviene el vocalista y compositor. Vedder logra un diálogo emotivo con el filme al describir las sensaciones de soledad, miedo y valentía –valiéndose de pocos instrumentos, entre ellos  una guitarra, un ukulele, una batería– que acompañan al protagonista Chris (Emile Hirsch) a lo largo de la cinta.

 

Vals con Bashir (Vals im Bashir, 2008)

La banda sonora compuesta por Max Richter es tan transgresora y propositiva como la película. A través de los temas, el músico experimenta con sonidos de naturalezas diversas que acompañan la recolección de fragmentos de la historia.  Así como las distintas voces que van edificando el relato, Richter recopila sonidos distintos en una fusión que construye tensiones y matices dentro del filme.

 

Submarino (Submarine, 2010)

Alex Turner, de la banda Arctic Monkeys, parece haber volteado a ver su propia adolescencia para  componer las canciones que musicalizan este largometraje. Su sonido responde a la incertidumbre y el surgimiento de cuestionamientos característico de esta etapa de la vida. La ingenuidad que plaga sus temas acompaña perfectamente la opera prima de Richard Ayoade.

 

Los amores imaginarios (Les amours imaginaires, 2010)

La música juega un papel importantísimo en la obra de Xavier Dolan. El canadiense suele incluir secuencias que se asemejan a la dinámica de un videoclip en sus películas. Cada una de las bandas sonoras de su trayectoria ha sido elegida en función del tono de su respectivo proyecto. En Los amores imaginarios, la infatuación de los personajes se manifiesta también en la musicalización que los acompaña. La secuencia donde dos amigos se dirigen al encuentro con su objeto de deseo está impecablemente regida por una versión vibrante de “Bang Bang” interpretada por Dalida.

 

Tron: El legado (Tron: Legacy, 2010)

La banda sonora de Tron no es un álbum más de Daft Punk. Los franceses usan sonidos inusitados dentro de su trayectoria para explorar la relación entre el discurso audiovisual y la música. Es uno de los soundtracks más afortunados y populares de los últimos tiempos.

 

Triste San Valentín (Blue Valentine, 2010)

Esta banda sonora está conformada casi en su totalidad por versiones instrumentales de canciones de Grizzly Bear que enfatizan el tono nostálgico y reminiscente del filme. Destaca el momento en el que Dean (Ryan Gosling) elige “You and Me” como la canción predilecta de los protagonistas. Este tema es una canción inédita de una agrupación poco conocida (Penny and the Quartets, 1970) y tiene un sonido sencillo, casi ingenuo, una especie de tregua dentro de la narración de la decadencia de la pareja.

 

Drive (2011)

La música de esta película se divide en dos secciones: las composiciones de Cliff Martinez y las canciones seleccionadas previamente por el director, Nicolas Winding Refn. Ambas aluden a la década de los ochenta –al igual que la estética del filme. Los temas compuestos especialmente para Drive responden a la tensión que se desarrolla en pantalla y contribuyen en gran medida a la experiencia del espectador: un verdadero diálogo estético entre la música y las imágenes en movimiento.

 

Hanna (2011)

Con los temas compuestos para esta película sucede algo similar al caso de Tron: The Chemical Brothers experimenta con sonidos lejanos a los que había usado en el pasado para crear un proyecto audiovisual colaborativo. La música entabla una relación, a veces sorprendente, con la historia, los sentimientos de los personajes e incluso el ritmo de montaje.

 

Buscando a Sugar Man (Searching for Sugar Man, 2012)

Este documental gira alrededor de la enigmática figura de Sixto Rodríguez. Y su música puede escucharse mientras el director Malik Bendjelloul  busca la figura de este misterioso personaje que, gracias a este trabajo, se convirtió en una celebridad. Al terminar el filme, el espectador no sólo ha conocido la historia detrás de Sixto Rodríguez, sino también sus composiciones y su obsesiones estéticas.

 

Sólo los amantes sobreviven (Only Lovers Left Alive, 2013)

La música de esta película es una colaboración entre SQÜRL –la banda de Jim Jarmusch– y Jozef Van Wissem. Sólo los amantes sobreviven no podría existir sin su banda sonora: los sentimientos de los personajes, lo mismo que las atmósferas del filme, son construidos gracias a las imágenes y su vínculo con la música. Un soundtrack vibrante, oscuro y asombroso.

 

A propósito de Llewyn Davis (Inside Llewyn Davis, 2013)

Los hermanos Coen construyeron a Llewyn Davis como uno de sus protagonistas menos afortunados pero más atractivos. Las canciones interpretadas por Oscar Isaac no sólo musicalizan el filme, sino que también construyen a un personaje complejo –que adquiere más fuerza cuando se contrasta su música con la de su antagónico, encarnado por Justin Timberlake. La versión inédita de “Farewell” de Bob Dylan que se escucha al final es uno de los cierres más contundentes de los años recientes.

 

Una chica regresa sola a casa de noche (A Girl Walks Home Alone at Night, 2014)

Esta película fusiona ambientes, personajes y ambientes que provienen tanto de la cultura estadounidense como de la iraní. Su banda sonora hace algo parecido: los sonidos proyectan esta tensión cultural con resultados notables. Los ritmos dialogan efectivamente con la trama de la película, haciendo que la música no sea un simple acompañamiento sino un elemento de significación cinematográfica.

 

Hicimos una lista de Spotify con nuestras canciones favoritas de estos soundtracks, escúchala aquí: